Entradas

21

Aterra el tiempo en espacio. Uno, dos, tres. Cuatro son los que vuelan esta mañana. Cinco, seis, siete. Ocho que no vuelven. Nueve, diez, once. Doce y por favor basta. ¿Y mañana? ¿Qué pasó con el ayer que no revive? ¿Qué pasa con el ahora que no actúa? Trece, catorce, quince. Dieciséis despedidas. ¿Y hoy? ¿Qué pasó con el mañana que no funciona? ¿Qué pasa con el ayer que no recuerda? Diecisiete, dieciocho, diecinueve. Veinte por olvidar. ¿Y ayer? ¿Qué pasó con el ahora que no pasa? ¿Qué pasa con el mañana que no pasó?

Borborigmos

   De tu garganta no sale más que aire sin ser modificado, al igual que de tu mente no sale tu ser sin tu perfecto par lejano.    De la misma manera en que de mí no sale imaginar un amanecer sin tu voz, así como de la realidad no sale el deseo puesto en escena de forma física ni afectiva, ni carnal ni tierna, ni alegre ni violenta, ni triste ni calma, ni vos, ni yo.   Con hambre, yo con vos.   Anoréxico: vos conmigo.

Papá

Sueño con que algún día alguien me ofrezca el mismo amor, pero para qué quiero dos si ya te tengo a vos. Deseo muy desde los latidos que alguien ame a mis hijos de la misma manera en que vos me amás a mí. No creo poder ofrecer jamás a otro hombre, el mismo amor que te tengo a vos, salvo que sea un hijo mío, papá.

Y vos, lejos volando

Dejame contar que un día conocí a la persona más maravillosa del planeta. Era simpática, hermosa, intelectual, con talento, egoísta, creída y desconsiderada. Dejame contar que la busqué en sus más transparentes silencios. Dejame decirle a la gente que vale la pena luchar cuando uno está convencido sin importar la enorme distancia, el abstracto destino o el miedoso rechazo.

Tener- té

A decir verdad, existe en mí el deseo de poseerte. De nada sirve la moral. Mentira es si te digo que no me importa. El humano siempre quiere y querrá tener en su poder cosas que admira, por el simple hecho de que él no puede ser eso que quiere tener. Tal vez si fuera como vos no me interesaría realmente tu respuesta. Tal vez si fuera como vos no haría ni una pregunta. Corto es el lapso de tu voz. Infinito es el tiempo que tiene que pasar para el olvido.

Par

Nadie puede decir qué significa la felicidad para otra persona, pero si querés te invito a compartir la mía. Podemos recostarnos en el suelo mirando el techo sin hablar. O también, si querés, podemos abrir todas las ventanas y vernos las caras con la luz amarilla del sol a las 18:30. Si eso no te gusta, podemos levantarnos y comer descalzos. O mirar películas llenos de almohadones. Si tampoco te gusta eso podemos caminar sin punto de llegada ni referencias. O correr en el medio de la ciudad. O tomar un té, cocinar. Si querés podemos escuchar música y dejar que pasen las horas. O podemos hablar de nuestros problemas. Si eso te aburre podemos jugar a imaginar. O imaginar jugando. Si eso te da miedo puedo abrazar. Si eso te da miedo puedo sonreír.

Bahía Blanca 15:54 hs.

Me encuentro aislada en el centro de la ciudad. Entre cuatro vidrios que dejan ver el paso de los autos, las personas, la contaminación, las llamadas telefónicas, los mensajes de texto. Las sonrisas. Las tristezas. Los abrazos, los apretones de mano, los besos de cachete. El que se despertó a las 6 a.m. El que todavía tiene la almohada en la cara.   Dos indecisos se paran en la esquina y piensan unos 4 minutos. Deben estar debatiendo sobre qué sería una buena opción, entrar al cubo en donde estoy, o no. No entraron, siguieron su camino.  Un auto en el medio de dos quiere avanzar y no puede. Intenta adelantarse, está apurado, quizás porque llega tarde al trabajo o porque quiere llegar a su hogar.     El frío inunda la ciudad pero algunas parejas se irradian calor mutuamente y por esa razón se visten de una manera no tan abrigada.     Una mujer sola pasa caminando frunciendo el ceño.      Sentado enfrente mío se encuentr...